¿de dónde sale el Dinero para pagar el Espectáculo?

“De dónde sale el dinero para pagar un espectáculo que nunca termina”, se pregunta Antonio Muñoz Molina en una meditación que vincula el mal gobierno posmoderno de nuestro pasado reciente con el episodio del Quijote donde se cuenta la estancia de Sancho y su señor en el Palacio de los Duques[1]. ¿De dónde sale el Dinero para pagar el Espectáculo? Bueno, la respuesta superficial es que sale de los clics de ratón informático con que lo van creando los gobernadores de los Bancos Centrales, los banqueros privados y los jefes de grandes empresas. Pero, un poco menos superficialmente, se diría que no terminamos de mirar hacia donde habría que mirar (“mirar lo que se tiene delante de los ojos requiere un constante esfuerzo”, advertía George Orwell, como nos recuerda el mismo Muñoz Molina): hacia los ecosistemas, los recursos naturales y el trabajo humano. Hacia la creación de la naturaleza, por tanto, y hacia la creación social. Lo más relevante hoy: estamos explotando (neocolonialmente) recursos de territorios lejanos; no hacemos caso a las urgentísimas señales que nos alertan del choque contra los límites biofísicos del planeta; seguimos escarneciendo, degradando, explotando y malbaratando el trabajo. Lo tenemos ante los ojos: son obviedades que nos esforzamos en no ver.


[1] Antonio Muñoz Molina, “El vano ayer”, Babelia, 21 de enero de 2012.

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