la dieta, un asunto político y moral

Sorprende el desconocimiento de la gente sobre las implicaciones que tiene nuestra dieta para la justicia y la ecología… Si 9.000 millones de personas (la población en que se estabilizará la demografía humana, con suerte, durante este siglo) tratasen de comer como lo hace el estadounidense promedio, harían falta las tierras de cultivo de más de dos planetas adicionales para soportar esa dieta: 4.500 millones de hectáreas –cuando en la Tierra sólo hay 1.400 millones de hectáreas de tierras de cultivo[1]. (Por lo demás, nosotros no estamos tan lejos del sobreconsumo de carne de los estadounidenses, si contabilizamos también en nuestro caso la proteína animal procedente del pescado, que igualmente sobreconsumimos.) Pese a ello, la inmensa mayoría sigue tratando la dieta como si fuese un asunto ajeno a la ética y la política…

El mismo cálculo, desde otro ángulo: con dieta estadounidense, y teniendo en cuenta que hemos de cultivar más cosas que alimentos en las tierras de labor (fibras por ejemplo, o materias primas para la industria…) el planeta sólo podría dar sustento a 1.500- 2.000 millones de personas (y hoy somos 7.000 millones, quizá no esté de más recordarlo).

Por lo demás, la producción agropecuaria de hoy es insostenible a medio plazo (depende crucialmente de recursos no renovables a cuyo cenit ya nos estamos aproximando: petróleo, gas natural, fosfatos)… No hay forma de concebir un mundo sostenible para 7.000 millones de seres humanos salvo en términos de agroecología, soberanía alimentaria y dietas básicamente vegetarianas.


[1] Datos de Ted Trainer, “¿Entienden bien sus defensores las implicaciones políticas radicales de una economía de crecimiento cero?”, publicado en sin permiso (www.sinpermiso.info) y antes de ello en real-world economics review el 6 de septiembre de 2011.

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