¿pensamiento sobre el pensamiento?

Como la piedra imán y el trocito de hierro, se me aproximan dos momentos, dos de esas fugacidades reveladoras de las que nuestras vidas están llenas… En los pasillos de mi departamento universitario, hace un par de días, un profesor de filosofía bromeaba: “¿No descansas nunca?”

Descanso, claro, pero la pregunta suscitaba melancolía, porque sé que no deberíamos descansar, nosotros los conscientes de que “estamos todos en peligro” (“Siamo tutti in pericolo” se titulaba –como es sabido– aquella última entrevista a Pier Paolo Pasolini que L’Unità publicó el 1 de noviembre de 1975). Si queremos conservar lo humano, si queremos que llegue a realizarse lo humano, no podemos tumbarnos a descansar…

Segundo momento: Santiago Zabala evoca la idea de Heidegger acerca de la filosofía como un “pensamiento sobre el pensamiento” donde no hay resultados. Idéntica melancolía: uno puede admirar ese ejercicio filosófico en sus mejores momentos, puede compartir mucho de su talante contemplativo, pero ¿tenemos derecho a proponerlo como meta cuando estamos todos y todas en peligro? La ironía de Günther Anders –discípulo emancipado de Heidegger, y luego contrafigura del pensador de Messkirch— acerca de los panaderos que sólo horneasen su pan para otros panaderos nos encamina hacia otros derroteros: filosofía cercana al desamparo humano, a nuestra búsqueda de orientación, a nuestra necesidad de racionalidad y análisis crítico. Filosofía cercana a la indagación de las ciencias positivas. Menos orgullosamente soberana que el “pensamiento sobre el pensamiento”, desde luego; más humildemente consciente de su deber de proporcionar herramientas.

Ay, qué deseo de tumbarnos a descansar en cálido lecho; y qué paz posible en una poesía o un pensamiento que no remitiesen a nada fuera de sí mismos. Pero no debemos ceder.

El pensamiento del pensamiento, la poesía de la poesía… Qué lujos, en estos tiempos sombríos. (Tiempos caracterizados económicamente, entre otros rasgos relevantes, por el auge de los consumos de lujo mientras millones de personas pierden el sustento y caen fuera de las cada vez más trizadas redes de seguridad.)

 

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