en la sala de espera de la dentista

Cuando no está uno arreglándose las muelas, está arreglando la batería del portátil… Pero la gente se embrutece con fantasías de inmortalidad.

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En la sala de espera la dentista, los insistentes ojos del sesentón sobre la bella veinteañera: el rostro, los pechos, las piernas; las piernas, los pechos, el rostro… Ay, los viejos verdes.

Las españolas lo designan con un término muy preciso: babosería.

 

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